Salimos de ver The Town, Ciudad de Ladrones (no me digas que no se han atrevido a doblar el título, que no me lo creo) con il solito Pasquin que, aunque haya dimitido hace tiempo de sus funciones para con este blog, todavía conserva las ganas de ir a Festivales por la gorra. Yo, que casi llegué a marginar esta bitácora, pienso del mismo modo y me pongo rápidamente manos a la obra. Y aunque hablemos del próximo Fecinema, al final y como siempre, todo queda en the town. En nuestro jodido pueblo, así que qué más da. Pero para pueblo, en verdad pienso y recogiendo el garbanzo, el de Ben Affleck (a nosotros menos nos da una piedra).
Viernes noche sin mucho que hacer y como una vieja costumbre bastante olvidada también, subimos al Bages Centre para comernos unos burritos y verle el jeto a nuestro antaño querido primo Benny (pero el de El Indomable eh, no otro, que con ésos crecimos) con unas cuantas chucherías en una mano. A los cinco minutos, estoy tan hinchado que no puedo ni darle un sorbo a la cerveza que no puedo ni sujetar con la otra.
El Señor Lobo, hombre en cultivo activo, la puso por las nubes (a The Town), pero no se lo voy a tener en cuenta (suele írsele la güey). Teniendo en cuenta la primera peli de Ben como director (Adiós, pequeña, adiós), esta no tenía porque pintar mal, debo decir decir. El único problema es que, en esta y puede que viendo el éxito de aquella, Affleck ha decidido tomar las riendas de TODO el proyecto. ¿Cómo se manifiesta eso? Con un absoluto abuso de su jeta en la pantalla. Con planos mil suyos. Con Ben por doquier. Hasta ha escrito el guión y todo (es famoso el sketch de Padre de Familia en que se le petan, con Damon escribiendo y él tirándose peos en el sofá en plan parias).
Sin embargo, no es una peli mala. Se deja ver. Son casi dos horas agradecidas, teniendo en cuenta lo que hay. Pero claro, son tantas las cosas que chirrían, que mejor me pongo a citarlas sin más y así acabo prontito esta entrada, que me quiero ir a dormir:
Heat. ¡El tío ha querido hacer la puta Heat! Pero en plan falsini, reducida y con unos vacíos más que alarmantes. Los personajes están ultra-desdibujados (incluso el suyo) y nada desarrollados, y la escena de la huída de uno de sus compinches es calcadita a la de Michael Cerrito-Tom Sizemore.
Es muy previsible en todos los sentidos. Para ser un film del siglo XXI de acción, carece de tralla. Le falta chicha. Los rifles de asalto no suenan tan a saco como los de Michael Mann… ¿por qué coño no se habrán fijado en eso?
Ya he resaltado la puta cara de Ben por todas partes con esa falta de expresividad tan característica (tú sólo mira las dos fotos que cuelgo, a ver qué opinas), o esa mono-expresividad, como quieras. Según Pasquin, la sala estaba llena de chicas, aunque yo pensaba que había perdido ese tirón taquillero de otrora (¿acaso lo tuvo?).
El rollo bostoniano. O irlandés, mejor dicho. Me mola. En serio, me mola ese rollo, pero no sé si es que quiere hacer una serie de pelis dedicadas a la historia del trébol y la Guiness o qué cojones… Atrezzo, vestuario, tatuajes y un sinfín de referencias al respecto un pelín cansinas.
Volviendo al tema de los actores, me pregunto por qué sale en los créditos Chris Cooper. ¿Para atraer a gente al cine? Pero… ¿a quién? Puede que conozca a tres o cuatro personas que sepan quién es, y una de ellas… soy yo (o Pasquin). Ah, claro, en EUA será diferente. De todas formas, no sale ni cinco minutos. Por no hablar de dos de los compinches de Affleck en el film… Increíble. Como digo, el resto del elenco está poco aprovechado -alarmantemente poco aprovechado-, aunque puede que tenga mucho que ver con ciertos tijeretazos en la sala de montaje. Don Draper no se lo merecía. El ritmo, en apariencia trepidante se ve negativamente influenciado por ello, y el resultado final me recuerda a tantos films que ya hemos visto, que no puedo decir que éste me haya aportado mucho más que una asqueada siesta un domingo de resaca radiado por Carrusel Deportivo (perdón, por Tiempo de Juego).
Lo mejor: los chándals de Ben y su colega, un recurso que nos encanta.
Lo peor: las putas caras de Ben Affleck… ¿Dónde coño está Casey? Que sea una mala copia de Heat.

